Aquí está una de esas muestras de que en la sencillez reside el buen gusto. Esta pequeña balada escrita por Greg Lake en sus años de juventud pasó a la historia entre otras cosas por contener el primer solo realizado en el moog en una canción de rock por parte de Keith Emerson. En ella se puede ver la magia que caracterizaba a un grupo como ELP, lo demás, pues una canción con una letra simple pero efectiva sobre la muerte y el dinero. Un clásico en todos los sentidos.